domingo, 8 de abril de 2012

La transición de los intagibles




Abril debería significar el comienzo de todos los años. Es un mes que lo implica todo, desde un inicio hasta un final, en algunos casos. Bueno, eso es lo que al menos, me comenta Osina, y estoy muy de acuerdo. Ella cree que es en este mes, en que las cosas se perfilan claras; como los resultados del "comienzo de año" o como el cambio de estación, que a la vista de Osina, es perfecta para un periodo de transición.

Y es que a veces, las personas sólo viven sus vidas en extremos, y quedan estancadas en medio de su propia nada. En otras ocasiones, sólo viven por vivir, o peor aún, viven para destruirse. Dar sentido a una vida en constante transición, es probablemente la tarea más racional (difícil) que una persona  poco o casi nada "racional" pueda tener. Y Osina lo sabe. Ella sabe lo que significa, vivir entre el aquí y allá, con los constantes cambios de ánimos (de bien a estar muy cagada), lo que es no sentir, y sentir demasiado (casi tanto, que es igual a no sentir), y desde luego, destruirse sólo para ver hasta cuanto se puede vivir.

En el mundo de Osina, se puede encontrar de todo. En ese pequeño mundo, todo puede o no ser inventado, lo que no significa que no sea real. Es por esa cuota de realidad, a la que siempre se encuentra sometida, ella escribe lo que escribe. Lo último vivido por ella (Una noche de coca y sexo, que podría terminar mucho peor de lo que comenzó), le ha significado un inicio y un final, de qué?, pues aún no lo entiende muy bien (eso suele ocurrir cuando algo muy importante se ve en juego), pero sabe que algo ha está cambiando. Mientras, así Osina da inicio a su año, y desgraciadamente continúa su "bajón", les deja este poema. Saludos cariñosos (totalmente transitorios) e inanimados.

"No sé lo qué hice.
No sé lo haré.
No tengo idea de lo que mañana seré.
Es como la premisa típica,
de la pluma ligera
que no ya no emociona sistemas
no se transforma en ser.

Y es que, no sé cómo terminan,
todos los finales.
Ni dónce acaba áquel mar
que inunde mis sábanas,
y los convierte en anclas para varar.

La dulce asfixia
ya no es mi deporte racional,
sólo la antonimia de mi pesar.
Y apesar de mi esfuerzo,
 ya no son suficientes las horas,
ni las medidas de todos los tiempos;
para descubrir, que no soy lo que quiero
que no seguiré estando,
ni mucho menos sintiendo igual".
(Osina)




                                                

2 comentarios:

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    Si puedes escríbeme a ariadna143@gmail.com

    saludos

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    Respuestas
    1. Hola Ariadna, ante todo bienvenida a mi blog. Gracias por tu comentario, espero que este pequeño espacio siga siendo de tu agrado. Y desde luego, que me gustaría enlazarme a tu página, asi que te escribo al correo brindado. Saludos inanimados.

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